La verdad sobre las mentiras.

Todos conocemos a alguien que miente más que habla. Alguien que vive en su mundo de fantasía y que encima cree que los que estamos a su alrededor somos gilipollas y nos lo tragamos todo. Alguien que, conforme va explicando su genial historia ‘completamente real’, tu vas pensando: -Claro campeón, di que sí!

Hay varios tipos de mentirosos: 

* Los mentirosos “exageradores”: Su plan no es mentir, pero a medida que van contando la historia se van entregando entregando y al final, no saben cómo pero se han inventado más de la mitad, o lo han exagerado y deformado todo tanto que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

* Los mentirosos juguetones: Son los que mienten porque les gusta, mienten por puro placer, por el gusto de pensar: “Se la he colado”. Estos, pobres, se lo pasan bien pensando que eres imbécil y no caen en la cuenta de que los que se delatan como verdaderos pardillos son ellos Pinochomismos, pero tú, por educación, no les dices nada.

*Los mentirosos compulsivos: Una especie que, de por si, da mucha pena. Son gente que cada vez que abre la boca es para soltar un relato ficticio, pero que les ves cara de que para ellos es verdad, viven en su mundo de fantasía, para ellos cuadra todo, y es más, se ofenden si se te nota un atisbo de duda… es decir, si les preguntas cualquier cosa que insinúe que no te cuadra o que no acabas de verlo claro, adoptan una postura de enfado, y tu que no tienes ganas de jarana piensas… vale vale lo que tu digas… así que te liaste con Brad Pitt? Cuenta, cuenta….

A mi no me gusta mentir. No suelo mentir nunca. A ver… nunca nunca, es fuerte decirlo, pero la verdad es que el 99% de mis mentiras son mentirijillas piadosas. Éstas que son casi inevitables tipo: Me lo pase genial en tu fiesta (fue un tostón). Si, te ha salido muy buena la cena (no me gustó nada) etc. No me gustan, pero a veces són incluso para no ofender o para no hacer daño. Estas no són peligrosas.

Pero, por norma general, nunca miento. No es que esté alardeando de ser muy sincera ni nada por el estilo, la razón principal por la que no suelo mentir nunca es por pereza. Sí, por pereza y porque tengo una memoria selectiva que tarde o temprano me la jugaría.

No entiendo como la gente prefiere mentir a decir la verdad. Desde mi punto de vista mentir, si lo quieres hacer bien, es muy difícil y sólo merece la pena si lo que se tiene a ganar es realmente suculento. Vamos por puntos:

1)   Hay que pensar/inventar algo que no ha ocurrido o que no es cierto. Que esto, por si solo, ya da mucha pereza.

2)   Hacer coincidir el relato ficticio con la realidad… Vamos, que cuadre. Que aquí o eres Spielberg o se te escapa algo fijo!

3)   Hay que recordarlo de por vida (para mi la parte más difícil).

 

Si alguna vez he dicho alguna mentira, me han pillado al cabo de nada, porque no me acuerdo de la historia que un día inventé. Y entonces viene la temida pregunta: ¿pero no me contaste que bla bla bla….PILLADA! ¿Y ahora que? ¿Otra mentira para tapar la primera mentira? Buuuuuf… que pereza!

Lo que si está claro es que el ser humano miente. Mentimos a nuestros padres, a nuestras parejas, a nuestros amigos, a nuestros jefes, a la gente de alrededor, y hasta nos mentimos a nosotros mismos.

¿Serán las mentiras una válvula de escape para nuestro cerebro lleno de creatividad? ¿Será una manera de vivir más vidas en una sola?

¿Que opinas tu? ¿Por qué se miente tanto?

 

Llista ment

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